jueves, 6 de noviembre de 2008

¡VAYA MEADA!

Me estoy meando

Y ahorita me dispongo a descargar

Vaya meada

Pero ya no puedo dar la marcha atrás.

No corto el chorro

Tanto que corro

Para mear.

Vas paseando

De repente respingaste al cruzar

Aquel riachuelo

Que amarillo otra cosa no será:

¡Por Dios que espanto!

Hiede otro tanto

¿Será camelo?

¿Será...será...?

Vaya meada

Ese tío es todo un campeón

Como la mueve

Que arte tiene con su manguerón,

Pues sí que bebe

No es cosa leve

Su vejigón.

Representante

Ese es mi oficio sí quieres comprar

Rica cerveza

Litros de agua de un rico manantial.

De todo vendo

Pues más no entiendo

Todo es cobrar.

Así acabé

Siendo modelo de agua mineral

Gané un pastón,

No me quejo la vida no ha ido mal

Hasta que hallé

Una mujer.

Todo acabó.


Sin duda, si posee usted un alma delicada, sensible y bien educada, coincidirá conmigo en que mi hermano se ha pasado de escatológico.

Yo, cuando leí el poema, se lo dije:

-Hermano.

-¿Qué?

-Te has pasado de escatológico.


Y es que con estas cosas no hay que jugar. Uno debe ser contundente. Se empieza hablando de meadas y se acaba conversando amigablemente sobre almorranas, diarreas, golondrinos y tanzanitos. Como si uno pudiese hablar en un tono amistoso de estos desagradables y malolientes temas.

Cuando uno se pone en plan cochinote, a uno no deberían extrañarle las reprimendas de sus mayores. Y yo era un año y pico mayor que mi hermano. Por eso le propiné su merecido rapapolvo que él aceptó con sumisión; como deben acceptar los hermanos menores los deseos, consejos y broncas de sus hermanos mayores.

Creo que he mencionado en alguna ocasión durante el transcurso de estos ensayos, mis divergencias de pensamiento con algunas de las ideas expuestas por mi hermano. Estas divergencias son resaltadas más por puro interés que por verdadera heterogeneidad, si es heterogeneidad la palabra adecuada, de ideas.

Aclararé esto. Lo que pretendo explicar es que me he visto obligado a discrepar y a ponerme en contra con algunos de los poemas de mi hermano. Esto es así porque me doy cuenta de que, de no hacerlo, no tendré futuras admiradoras. Y estarán conmigo en que, por tener futuras admiradoras, uno hace lo que sea. Incluso desacreditar a un hermano aunque se piense como él.

Pese a todo, opino que, en esta ocasión, ha ido muy lejos.

Ignoro si es que a mi hermano no le interesaban futuras admiradoras, pero desde luego, escribiendo estas cosas, las únicas futuras admiradoras que podría haber tenido no sabrían leer, estarían cubiertas de espeso pelo negro y pertenecerían a la familia goriloide.

Tratar de hacer un poema que hable de meadas, pises, orines o líquidos amoniacales de cualquier tipo, es de personas de muy reducido espíritu estético.

Mi hermano, capaz de crear poemas de inusitada belleza lírica, en un momento de debilidad, escribe el texto que precede a mi comentario y, en un acto de bajeza sin limites, se atreve a entregármelo para que lo lea. Pero, no parando ahí su insensatez, tiene la desfachatez de afirmar que este poema será incluido en nuestro libro, diga yo lo que diga. Pues bien, incluirse se ha incluido, pero yo no comento más.

Y que se aguante con la riña.

4 comentarios:

Natalia Pastor dijo...

Bueno,tampoco pasa nada....
Yo recuerdo con cariño adolescente aquella canción de "los Toreros muertos" que se llamaaba "Mi Aguita Amarilla ".
Cosas de la edad.

Monsieur de Sans-Foy dijo...

Cualquiera le dice nada
a quien tan recio micciona:
Este tío, si se enfada,
se te bebe una litrona...
y ya la tienes armada.


El post, en bestia, me ha recordado el comienzo de "Concierto Barroco", de Alejo Carpentier:
"...bajo la vigilancia del Amo que, de bata, sólo hacía sonar la plata, de cuando en cuando, al orinar magistralmente, con chorro certero, abundoso y percutiente, en una bacinilla de plata, cuyo fondo se ornaba de un malicioso ojo de plata, pronto cegado por una espuma que, de tanto reflejar la plata, acababa por parecer plateada..."

Rictus Morte dijo...

Pues el poema, amigos, lo escribí -como todo lo que publicamos en este blog- en una adolescencia tardía. En aquella época era yo escatológico y macabro, y ahora... creo que lo sigo siendo. Tampoco hace tanto tiempo...

Por cierto que lo escribí pensando en una melodía, la de aquella canción que empezaba:
"Me gusta el fútbol
los domingos por la tarde..."

Pero sí, no es un poema como para sentirse orgulloso. Lo cierto es que mi hermano escribió un magnífico texto al respecto y lo salvamos para el Genio.

Un abrazo

Lupiáñez dijo...

Sí, tú siempre has sido algo algo macabro, y no lo digo por el nombre.

Un saludo a todos los visitantes.

A Monsieur: Es cierto, deberían verle cuando sale... hasta una vez tuvieron que multarle por meón...